Capitulo Final VI temporada – Nuevos Inicios

Capitulo Final VI temporada – Nuevos Inicios

 

De infante, viví gran parte con mi padre, en un principio, fue como creo que son la mayoría de los padres: Amorosos, protectores, afectivos, y daban consejos, pero…  Algo paso en mi infancia que aún no comprendo, es algo que hasta ahora, he buscado y rebuscado en mis más profundos recuerdos: ¿Dónde todo empezó a cambiar?

¿Fue durante la primera separación que tuvieron mis padres?, por allí cuando yo tenia 3 años, era un bebe, era un niño risueño, era feliz, mi padre siempre jugaba conmigo “quieres la vida o la muerte?” y cuando contestaba “la vida”, me  apretaba la nariz diciéndome “Gran error” (Recordando una escena de Karate Kid): durante ese tiempo mamá me llevo con mi abuelita paterna, donde era el centro de atención de las tías, después, mi madre volvió con mi padre, y justo una semana antes que cumpliera 4 años, nació mi hermano José Vicente, un 27 de Mayo de 1986, durante los primeros meses, hubo una distanciamiento, entre mi madre y mi padre, yo recién cumplía los 5 años, y según me contaba mi madre, yo le robaba la mamila a mi hermano, y me tomaba a escondidas, jeje, o le quitaba sus juguetes, los cuales yo me hacia de ellos, ahora recuerdo los cochecitos, las canicas con las que jugaba, mas tarde, tuve un especial interés con jugar con trozos de madera, desecho de carpintería, los triángulos, los cubos de madera llamaban fuertemente mi atención.

Cuando cumplí 6 años yo ya vivía gran parte del tiempo con mi abuela, ella me cuidaba y consentía en demasía, mi madre estaba por las mañanas en casa de la abuela paterna, y por las tardes se iba a casa de mi  abuela materna, asunto que nunca le agrado a mi padre

Justo ahora recuerdo, a Doña Mary, la señora que hacia la limpieza en la casa de la abuela paterna (que también se llamaba Maria; Maria Eugenia Velazco García), ella me cuidaba también, me daba a comer taquitos de manteca con sal y de queso, esa señora se quedo por muchos años, pues también ayudaba en la cocina, recordemos que mi Abuela Maria (la paterna) gozo de una buena racha económica, se dio el gusto de tener empleados, quienes ayudaban en las cosas del negocio y en menor instancia en la casa (después de laborar en el negocio por las mañanas, regresaban a la casa, lugar donde se elaboraba el zacahuilt todos los días).

Algunos eran vecinos, sus tareas eran como el partir leños todos los días, el cargar bultos de Zacauilt (150 kgs c/u), cortar la carne, (antes se pedía medio canal, entero, el camión del rastro venia directamente a dejar el pedido), hubo un tiempo en los inicios, que se tenia que ir a traer la carne hasta Totolapa, a unos 25 KMS de casa, pero bueno, regresemos a esos momentos de la Infancia, cuando iba creciendo y me hacia de los 7 años, yo vivía en temporadas en casa de la Abuela Materna, junto con mis en ese entonces adolescentes tíos, mis primos y vecinos, ó en casa de la abuela paterna, donde tenía todos los lujos que podría desear en ese entonces: recamara, televisión, video casetera, radio, regadera, agua potable, comida a cualquier hora, cemento bajo mis pies, libertad casi absoluta, y si debo admitirlo: una consola de video.
Me fue gustando la vida de lujos, me dí cuenta desde que era chico que yo era diferente a los demás, a mis tíos, a mis primos e incluso a mi hermano, el cual había vivido 90% en casa de la abuela materna.

Me empezaron a marginar de los juegos, y a hacerme burlas por mi modo de pensar, pues siempre me oponía a sus juegos, queriendo imponer autoridad, contestaba a mis tíos “como persona grande”, cosa que no les agradaba mucho, tampoco a mi abuela materna, eso me aventaba casi corriendo a casa de la abuela.

Recuerdo que mientras mis primos jugaban con carros de volteo, camiones de carga, tractores y demás, yo jugaba con naves espaciales que me regalaba ya sea mi abuela ó mi padre; Mi abuelito Genaro  (q.e.p.d) siempre me decía “Diles que te regalen cosas que te sirvan no cochinadas”, yo desde luego era feliz con esos juguetes: Recuerdo un regalo de cumpleaños muy especial para mí, y fue un robot, que caminaba, y sobre su pecho lucia imágenes de guerra, avanzaba, le brillaban los ojos y hacia sonidos de armas de fuego, yo quede fascinado con todo ello, a mi hermano Vicente le regalaron un carrito montable de bomberos.

 Pero… no todo era miel sobre hojuelas, en algún momento de mi feliz hasta ese entonces infancia, mi padre de ser mi héroe, se volvió en mi verdugo cuando le subía la cólera, fui un niño golpeado, a veces era con la mano, a palos, o con el aventar objetos, cualquier cosa que cupiere en su mano, y siempre era la amenaza de “Te voy a pegar con un cable de luz, mojado, para que llores con razón”. Eso ocurría cuando yo me negaba a hacer algo, o le contestaba (siempre fui muy conteston e igualado, según dicen), ó cualquier travesura, las primeras veces que me golpeaba, yo corría al cuarto de la abuela a llorar, el entraba de repente, y me hacia una pregunta, mirando siempre al lado opuesto de donde yo estaba (dándome la espalda): “Te voy a hacer una pregunta, y quiero que tu me la contestes: ¿Darías la vida por mí, SI o NO”, yo desde luego seguía llorando, y le contestaba sinceramente, con el amor limpio que había en mí: “SI”, el se marchaba sin decirme nada, ahora recuerdo, que tuve una pesadilla cuando era niño, soñé que herían a mi padre en el corazón (balazo), y que yo metía mi mano en su pecho, llegando al corazón, yo al cerrar y abrir mi puño, mi padre seguía viviendo, pues mi puño se había hecho como parte de su corazón, yo sabia que sí detenía mi movimiento, mi padre moriría, y recuerdo que lloré en mi sueño, por que mi brazo se cansaba, y en cualquier momento me iba a detener, cosa que no sucedió, por que desperté llorando… Hoy mis casi 27 años me hago esa pregunta: “Darías la vida por tu padre?”, y créanmelo, que aunque le tengo afecto, me cuesta trabajo llegar a una respuesta contundente.

 Hubo un tiempo en que no me dejaba entrar a su cuarto, y cuando el no estaba,  era uno de los empleados que me restringía la entrada a la habitación donde yo había crecido, diciéndome que tenia ordenes de no dejarme entrar, eso se marco muy dentro en mí.

 Aún así con mi vida empezando a ser traumática, yo defendía a mi padre de lo que decían en casa de mi abuela, (ellos no sabían que me golpeaba, solo mi madre), siempre oía decir que era basura, que era un pobre perro bueno para nada, mujeriego, feo, fachoso, corriente y demás adjetivos, nunca entendí el por que tanto odio que se generaba hacia el, hasta que cumplí 18 años, mi madre me confeso un terrible secreto, que me hizo ver a mi padre de otra forma, el cariño se había esfumado, el respeto, y todo lo demás, el ya no me veía como un hijo, me veía quizás como un hijastro, o bien como un hermano para el y no me refiero por el cariño ó confianza, sí no por el modo en general como se daban ciertas situaciones

 Mi pubertad fue testigo del vicio del alcohol por parte de mi progenitor, los gritos, las faltas de respeto, humanidad, y demás sentimientos que marcan al hombre como “humano”, fue cuando tenia 14 años, cuando perdí a mi abuela paterna, mi “mamí”, así le decíamos sus nietos, hoy puedo decir, que al igual que mi madre ella me adoraba, fue, es y serán mis únicos amores sinceros, verdaderos, jamás comparados, sus últimos meses yo me volví una sombra para ella, y de sus labios salían el decir que yo era su Angelito, palabras mas tiernas que me han dicho en mi vida.

Durante el tiempo en que mi abuela estuvo enferma, mi madre estuvo al pendiente, junto con unas amigas mas de mi madre, y  “Doña Mary” de la limpieza, cariñosamente yo le decía: “Doña Mary y sus puerquitos”, eso era, por que tenia ella cerdos de crianza, y siempre que sobraba comida en la casa, ella se la llevaba para sus puercos, todos los días se acordaba de ellos, y por eso le puse ese inocente mote.

Hay una parte muy oscura, ruin que involucra a mi padre en como sucedieron los últimos días de vida de mi abuela, es decir su propia madre,  esa parte quedará pendiente, y la escribiré cuando crea que pueda lidiar con ello.

Al fallecer mi abuela, todo dio un giro inesperado, tan dramático, demoledor  y me refiero con demoledor a las relaciones familiares, materiales y sentimentales entre todos, hubo conflictos, malos entendidos, alianzas que buscan beneficio propio, fue una guerra campal, que hasta la fecha nos ha dejado heridas sin sanar.

Mi madre regresa de nueva cuenta con mi padre, a contra voluntad de su familia, es decir de mi abuela materna, no me imagino como habrá sido el dialogo, pero supongo que fue muy desgarrador por ambas partes, pues mi madre por un tiempo, no obtuvo apoyo por parte de su familia, que se oponía, ahora veo, justamente, a la enfermiza relación, en este génesis apocalíptico, surge el trabajo, para alcanzar el objetivo de ser una pareja mas o menos feliz, concepto muy limitado y muy abstracto ahora que lo pienso y analizo…

Sí hubiera fotografía de ese momento, sería mi padre vestido galantemente, botas, jeans de mezclilla, camisa vaquera, medalla, esclava y anillos de oro, coronilla en los dientes de aluminio, mi madre, con un vestido de sastre, chalequito, pintadita como siempre le gustaba estar, zapatillas cómodas, yo un poco mas gordo en short verde con elástico flojo, chanclas rotas y gastadas, playera azul rey, aun costado, mi hermano Vicente, vestido con su playera favorita: un perro con una gorra con una frase alrededor que cita “De tal palo, tal astilla” , detrás de nosotros una casa de tabiques viejos, todo lo demás es madera y laminas de cartón viejas, ya sin vida útil, la camioneta que nos dejo en herencia la abuela… un traumante capitulo había terminado, con la esperanza de un nuevo camino, de nuevos inicios…

 

Oficialmente: FIN DE LA SEXTA TEMPORADA “Ya estuvo, no?”

 

Los invito a seguirme en la Séptima temporada de IsmaHe, completamente en WordPress, a partir de Junio 2009 !

Se despide de ti, tu amigo: Isaac Martínez, ¡Hasta la próxima!

 

Saludos!

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